El mundo carece de la solidaridad, el camino es la espiritualidad - Por Humberto Rodrigues

El mundo aún carece del sentimiento de solidaridad. El materialismo dominante, que entorpece o embrutece al espíritu, lleva a los seres
humanos a una existencia egoísta, dirigida apenas para sus intereses personales, a sus ambiciones y sus caprichos, substituyendo el mirar colectivo en búsqueda del bien común por el mirar individualista dirigido a sí mismos.

El sentimiento exclusivista que caracteriza a muchos individuos predomina en este mundo, dominando el poder público, las instituciones y parte del sector privado de muchas naciones.

Esas personas sólo accionan en beneficio propio. Motivadas por la ambición, corren de manera desenfrenada atrás de riquezas materiales, de posiciones de mando, de poder, que juzgan importantes. Se creen inteligentes, expertos, bien sucedidas, más que los semejantes, de los cuales se aprovechan en detrimento de las condiciones sociales de los más necesitados.

Es preciso que las personas de manera general despierten para la espiritualidad, que miren para sí mismas, procurando observar cómo se comportan, como viven su día a día. Al mirar para el prójimo, no hacerlo con la visión crítica de quien sólo apunta defectos, de quien exige lo que no puede ser ofrecido, pero con la perspectiva de ayudarlo a superar las necesidades con una sonrisa fraternal, una palabra amiga, apoyo moral y hasta material cuando fuere posible, colocando en práctica, de esa forma, el sentimiento de solidaridad a que nos referimos, que siempre apunta una directriz, un norte, pues hay muchas forma de ayudar, inclusive con buenos ejemplos.

Es importante que las personas inicien ya el ejercicio de la solidaridad al prójimo, no mirando apenas las necesidades propias, pero implementando proyectos que visen el bien común, aunque se desprendan de algo que no les haga falta. Si cada persona donase un poco a los semejantes, ofreciéndoles algún tipo de ayuda, un mundo mejor será alcanzado; más cooperativo, más fraterno, sin tantas disputas entre los pueblos.

Los esclarecidos sufren con las desgracias humanas, con las agruras de las personas menos favorecidas, porque observan algo más que envuelve a los seres como partículas de la Inteligencia Universal en evolución en el planeta, sienten que vale la pena luchar con su esfuerzo personal por el bienestar de la colectividad.

Por lo tanto, los seres humanos deben desapegarse de las cuestiones puramente materiales y mirar para la vida espiritual, la verdadera vida, perfeccionando sus atributos y sus facultades. El progreso evolutivo de un individuo representa una partícula del conjunto humano a vivir sin desmoronamiento delante de las luchas propias de este planeta escuela. Sepan conducirse por el sendero del bien con vigor espiritual y el mirar colectivo de solidaridad, porque la humanidad carece de los principios espiritualistas que el Racionalismo Cristiano defiende y divulga.

El mundo carece de la solidaridad, el camino es la espiritualidad
Por Humberto Rodrigues

Humberto Rodrigues
Traducido al español por Adelina González

Le gustaría saber: